El tabaco y tu corazón
El tabaquismo es el factor de riesgo cardiovascular más prevenible y, sin embargo, sigue siendo responsable de más de 50.000 muertes anuales en España. Fumar multiplica por tres el riesgo de infarto de miocardio y por dos el riesgo de ictus.
La nicotina acelera la frecuencia cardíaca, eleva la presión arterial y contrae las arterias. El monóxido de carbono del humo desplaza al oxígeno en la sangre, obligando al corazón a trabajar más. Otros componentes del humo dañan directamente el endotelio vascular y favorecen la formación de coágulos.
Daño acumulativo y reversible
El daño cardiovascular del tabaco es acumulativo pero parcialmente reversible. A las 24 horas de dejar de fumar, la presión arterial comienza a normalizarse. Al año, el riesgo de enfermedad coronaria se reduce a la mitad. A los 15 años, el riesgo es prácticamente igual al de una persona que nunca ha fumado.
Dato importante
Nunca es tarde para dejar de fumar. Independientemente de tu edad o del tiempo que lleves fumando, abandonar el tabaco siempre mejora tu salud cardiovascular. Pide ayuda: las terapias combinadas (apoyo psicológico + tratamiento farmacológico) multiplican por tres las probabilidades de éxito.
El tabaco pasivo también daña
La exposición al humo de segunda mano aumenta el riesgo de enfermedad cardiovascular un 25-30% en no fumadores. Proteger a tu familia del humo ambiental no es solo una cuestión de respeto: es una cuestión de salud.
Recursos para dejar de fumar
Tu médico de cabecera puede derivarte a una consulta especializada de deshabituación tabáquica. El Sistema Nacional de Salud cubre terapias de sustitución nicotínica y medicamentos como la vareniclina. Las líneas telefónicas de ayuda (024, línea de atención a la conducta suicida también orienta sobre adicciones) y las aplicaciones móviles especializadas son complementos útiles.



