La prevención empieza con los controles adecuados
Muchas enfermedades cardiovasculares se desarrollan de forma silenciosa durante años. Los chequeos periódicos permiten detectar factores de riesgo como la hipertensión, el colesterol elevado o la diabetes antes de que provoquen daños irreversibles.
De 20 a 39 años
A partir de los 20 años, se recomienda medir la presión arterial al menos cada dos años y realizar una analítica con perfil lipídico cada cinco años. Si existen antecedentes familiares de enfermedad cardiovascular precoz, la frecuencia debe aumentar.
De 40 a 59 años
Esta es la década crítica. A partir de los 40, los controles deben ser anuales: presión arterial, colesterol total, LDL, HDL, triglicéridos, glucemia basal y índice de masa corporal. Se recomienda también un electrocardiograma basal y, según el riesgo, una prueba de esfuerzo.
Dato importante
Si tienes antecedentes familiares de infarto antes de los 55 años (padre) o 65 años (madre), consulta con tu médico: podrías necesitar un seguimiento más estrecho desde antes.
A partir de los 60 años
Los controles anuales son imprescindibles. Además del perfil lipídico y la glucemia, se añade la medición de la hemoglobina glicosilada, la función renal y un ecocardiograma periódico. La detección precoz de fibrilación auricular mediante ECG o dispositivos wearable cobra especial importancia.
Recuerda que estos son controles generales orientativos. Tu médico de cabecera es quien mejor puede adaptar el calendario a tus circunstancias personales, tu historial clínico y tus factores de riesgo específicos.



