¿Qué es la cadena de supervivencia?
La cadena de supervivencia es un concepto desarrollado por la American Heart Association que describe las acciones críticas necesarias para que una persona sobreviva a una parada cardiorrespiratoria. Cada eslabón depende del anterior: si uno falla, la cadena se rompe.
Primer eslabón: reconocimiento y llamada al 112
El primer paso es reconocer que la persona no responde y no respira con normalidad. Las respiraciones agónicas (boqueadas irregulares) no cuentan como respiración normal. Una vez identificada la situación, llama al 112 inmediatamente, indica la ubicación exacta y sigue las instrucciones del operador.
Segundo eslabón: RCP precoz
Inicia las compresiones torácicas sin esperar. Coloca el talón de la mano en el centro del pecho, entrelaza las manos, y comprime fuerte y rápido: entre 5 y 6 centímetros de profundidad, a un ritmo de 100 a 120 compresiones por minuto. Si sabes hacerlo, alterna 30 compresiones con 2 ventilaciones.
Dato importante
Las compresiones torácicas de calidad son la intervención más importante. No te detengas hasta que llegue el DEA o los servicios de emergencia. Si dudas sobre las ventilaciones, haz solo compresiones: es mucho mejor que no hacer nada.
Tercer eslabón: desfibrilación precoz
El desfibrilador externo automático (DEA) analiza el ritmo cardíaco y, si detecta fibrilación ventricular, administra una descarga que puede restablecer el ritmo normal. Por cada minuto sin desfibrilación, la supervivencia disminuye entre un 7% y un 10%. El DEA está diseñado para que lo use cualquier persona: enciende el dispositivo y sigue las instrucciones de voz.
Cuarto eslabón: soporte vital avanzado
Los servicios de emergencia sanitaria proporcionan medicación intravenosa, manejo avanzado de la vía aérea y traslado hospitalario. Pero sin los tres primeros eslabones activados por testigos presenciales, la supervivencia es inferior al 5%. Con la cadena completa, puede superar el 50%.



