El patrón alimentario que protege tu corazón
El estudio PREDIMED, el mayor ensayo clínico sobre dieta y enfermedad cardiovascular realizado en España, demostró que la dieta mediterránea suplementada con aceite de oliva virgen extra o frutos secos reduce un 30% el riesgo de infarto, ictus y muerte cardiovascular.
No se trata de una dieta restrictiva, sino de un patrón alimentario rico y variado basado en alimentos frescos, de temporada y mínimamente procesados. Es la forma de comer que han seguido las culturas del Mediterráneo durante siglos.
Pilares de la dieta mediterránea
Los componentes fundamentales son: aceite de oliva virgen extra como grasa principal, consumo abundante de frutas, verduras, legumbres y cereales integrales, pescado al menos dos o tres veces por semana, consumo moderado de lácteos (preferentemente yogur y queso), y frutos secos a diario en pequeñas cantidades.
Dato importante
El aceite de oliva virgen extra no es solo una grasa saludable: contiene polifenoles con propiedades antiinflamatorias y antioxidantes que protegen directamente las arterias.
Qué limitar o evitar
La dieta mediterránea limita el consumo de carnes rojas a una o dos veces por semana, minimiza los ultraprocesados y las bebidas azucaradas, y sustituye la mantequilla por aceite de oliva. El consumo de alcohol, si existe, debe ser moderado y preferentemente vino tinto durante las comidas.
Cómo empezar hoy
No es necesario un cambio radical. Empieza añadiendo una ración extra de verdura al día, sustituyendo la mantequilla por aceite de oliva, e incorporando un puñado de nueces como tentempie. Cada pequeño cambio suma y tu corazón lo nota.



