Cada minuto cuenta: cómo actuar ante una parada cardíaca
Cada año, más de 30.000 personas sufren una parada cardíaca fuera de un hospital en España. Solo el 5% sobrevive. Sin embargo, si un testigo inicia la reanimación cardiopulmonar (RCP) en los primeros minutos y utiliza un desfibrilador, la tasa de supervivencia puede superar el 50%.
La parada cardíaca se produce cuando el corazón deja de latir de forma efectiva, generalmente por una arritmia llamada fibrilación ventricular. El cerebro comienza a sufrir daño irreversible a partir de los 4-6 minutos sin oxígeno. Por eso, cada minuto que pasa sin intervención reduce las posibilidades de supervivencia en un 10%.
¿Cómo reconocer una parada cardíaca? La persona pierde el conocimiento de forma brusca, no responde a estímulos y no respira con normalidad (puede presentar respiraciones agónicas o «gasping», que no deben confundirse con una respiración normal).
Los pasos a seguir forman la llamada cadena de supervivencia: primero, llamar al 112 indicando la ubicación exacta y que la persona no respira. Segundo, iniciar compresiones torácicas: colocar el talón de la mano en el centro del pecho, comprimir fuerte y rápido (5-6 cm de profundidad, 100-120 compresiones por minuto). Tercero, si hay un DEA disponible, encenderlo y seguir las instrucciones de voz del dispositivo. Cuarto, continuar hasta que lleguen los servicios de emergencia.
El desfibrilador externo automático (DEA) es un dispositivo diseñado para ser utilizado por cualquier persona, sin formación sanitaria previa. Analiza el ritmo cardíaco y, solo si detecta una arritmia desfibrilable, administra una descarga eléctrica controlada. Es imposible hacer daño con él: el dispositivo no descarga si no es necesario.
La formación en RCP y DEA debería ser tan universal como aprender a conducir. Una sociedad formada es una sociedad que salva vidas. Si aún no has aprendido, infórmate sobre nuestros cursos gratuitos y bonificados.
